Praga debe ser una de las ciudades más bellas y fotogénicas del mundo. Por eso probablemente la invaden hordas de turistas deseosos de hacerse fotos en sus calles con aire de cuentos tenebrosos y medievales. Lo bueno de ir en invierno es que el número de turistas aún permite desplazarse por las veredas y, si se tiene suerte y se es persistente, todavía se puede hacer fotografías como si estuvieras solo en esta ciudad de otro tiempo, permitiendo que el ensueño no se desvanezca entre flashes y codazos para aparecer en la foto. Aunque el riesgo aceche en casi cada esquina.
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miércoles, 26 de septiembre de 2018
martes, 25 de septiembre de 2018
Praga / Fotografías
Praga: Instantáneas de invierno
Iglesia de San Nicolás
La iglesia de San Nicolás se comenzó a construir en 1673 por requerimiento de los jesuitas, ofició misas desde 1711 y fue finalizada en 1752. Es considerada la construcción barroca más bella de Praga, se ubica en el barrio Malá Strana y desde su cúpula se accede a una hermosa vista de la ciudad. En su interior cuenta con preciosas pinturas y esculturas que la decoran por completo.
El Barrio del Castillo: Hradcany
Malá Strana
El barrio de Malá Strana fue habitado a partir de 1257 por pequeñas construcciones bajo el Castillo de Praga. Durante la Edad Media, este fue el lugar más utilizado por las colonias alemanas establecidas en Praga. Por su cercanía al castillo, fue habitado principalmente por nobles, más que por burgueses, los que se instalaban al otro lado del río.
Praga: Fotografías al anochecer
El Museo del Alquimista se ubica cerca del Castillo de Praga, en el barrio Mala Strana, donde vivió el alquimista Edward Kelley. La exposición tiene un aire fantástico, más recreativo que científico, pero que de todas maneras vale la pena visitar.
Praga es una ciudad como sacada de cuento. Pasear por sus calles es inspirador. El 2018 tuve la suerte de comenzar aquí mi viaje por Europa, y vaya que fue un buen comienzo. Acá les dejo 20 fotos de este lugar mágico e inolvidable.
El Puente Carlos
El puente Carlos fue construido a partir de 1357 e inaugurado a principios del siglo XV. Es el puente más antiguo de Praga y cumplió una función muy importante para el intercambio comercial entre Europa Oriental y Occidental. La estructura es resguardada por tres torres: Dos de ellas en Malá Strana y una en Ciudad Vieja.
El Castillo de Praga
El Castillo de Praga se alza sobre la ciudad con aire encantado y majestuoso. Construido en el siglo IX, fue hogar de los reyes de Bohemia, emperadores del Sacro Imperio Germánico y de los presidentes de Checoslovaquia y la República Checa. Es uno de los lugares más emblemáticos de Praga y vale la pena visitarlo de todas maneras.
El Puente Carlos
El puente Carlos fue construido a partir de 1357 e inaugurado a principios del siglo XV. Es el puente más antiguo de Praga y cumplió una función muy importante para el intercambio comercial entre Europa Oriental y Occidental. La estructura es resguardada por tres torres: Dos de ellas en Malá Strana y una en Ciudad Vieja.
El Castillo de Praga
Iglesia de San Nicolás
La iglesia de San Nicolás se comenzó a construir en 1673 por requerimiento de los jesuitas, ofició misas desde 1711 y fue finalizada en 1752. Es considerada la construcción barroca más bella de Praga, se ubica en el barrio Malá Strana y desde su cúpula se accede a una hermosa vista de la ciudad. En su interior cuenta con preciosas pinturas y esculturas que la decoran por completo.
El Barrio del Castillo: Hradcany
El Castillo de Praga es uno de los más grandes del mundo y fue mandado construir en el siglo IX por el príncipe Borivoj. Pasarían un par de siglos para que surgiera a su alrededor el barrio Hradcany, también conocido como Barrio del Castillo. Un hermoso sector para pasear y disfrutar un poco la soledad, algo esquiva con las aglomeraciones de turistas que se producen en Praga.
Malá Strana
El barrio de Malá Strana fue habitado a partir de 1257 por pequeñas construcciones bajo el Castillo de Praga. Durante la Edad Media, este fue el lugar más utilizado por las colonias alemanas establecidas en Praga. Por su cercanía al castillo, fue habitado principalmente por nobles, más que por burgueses, los que se instalaban al otro lado del río.
Praga: Fotografías al anochecer
Cuando se acerca la noche Praga adquiere un aire más mágico que durante el día. Las siluetas del castillo, las iglesias y sus tétricas estatuas se dibujan contra el cielo de azul oscuro y dan la impresión de estar dentro de una obra de teatro o el escenario de un cuento clásico a punto de comenzar.
El Museo del Alquimista se ubica cerca del Castillo de Praga, en el barrio Mala Strana, donde vivió el alquimista Edward Kelley. La exposición tiene un aire fantástico, más recreativo que científico, pero que de todas maneras vale la pena visitar.
martes, 14 de agosto de 2018
Museo del Alquimista
El Museo del Alquimista se ubica cerca del Castillo de Praga, en el barrio Mala Strana, donde vivió el alquimista Edward Kelley. La exposición tiene un aire fantástico, más recreativo que científico, pero que de todas maneras vale la pena visitar.
sábado, 28 de julio de 2018
La Ciudad Vieja
La Ciudad Vieja es el sector donde se emplazó Praga originalmente, allá por el siglo IX. Este es uno de los lugares más bellos y visitados de la ciudad. Aquí se encuentran la Plaza Vieja y el Reloj Astronómico.
domingo, 15 de julio de 2018
Catedral de San Vito
La Catedral de San Vito forma parte del Castillo de Praga. Fue construida en el siglo XIV y es la mayor muestra de arte gótico de la ciudad. En ella fueron coronados todos los reyes de Bohemia, una de las tres regiones históricas que dan forma a la República Checa. Sirve al culto católico, aunque la mayoría de los checos se declara ateo.
sábado, 14 de julio de 2018
Praga / Crónicas
Mi llegada a Praga
Tras casi un día y medio de viaje desde Santiago, finalmente llegué a Praga. En el camino quedó mi mochila, las preocupaciones y los placeres de la vida cotidiana en Valparaíso. Se fue abriendo el universo del viaje con todo ese tiempo distinto, cargado de presente y experiencias nuevas.
Un vistazo a la Ciudad Vieja y a dormir
Con más de 36 horas de viaje en el cuerpo y sin equipaje llegué a Praga. Luego de descansar un poco en la habitación del hotel tomé un tranvía hasta Václavské Námestí. Partí caminando hacia la Plaza Vieja, pero al par de cuadras presentí que no iba bien. Volví al punto de partida y busqué una calle que tuviera mayor presencia de gente circulando. Llegué a la altura de la Plaza Wenceslao, y continué por ahí.
El puente de las 30 estatuas
Le pregunté a la recepcionista del hotel cómo llegar al Puente Carlos. “Tomas el tranvía 9 y te bajas en ocho paraderos más”. Le compré dos pases de 30 minutos para el tranvía (24 coronas checas) y cambié 50 euros (Por 1.200 coronas checas).
Del Puente Carlos a la Iglesia San Nicolás
Tomé el tranvía hasta un par de cuadras antes del puente Carlos. La mañana estaba nublada y corría un viento helado por la rivera del Moldava. A pesar del frío, caminé a paso lento disfrutando de la vista al río y el omnipresente castillo de Praga.
Una vuelta por el Castillo de Praga
Salí del bar en Malá Strana y me encaminé a la calle Neruda, en honor de un poeta checo que si no me equivoco fue el que tomó como referencia Neftalí Reyes al momento de crear su seudónimo: Pablo Neruda. La calle era bella y con muchas tiendas de joyas, juguetes tradicionales y recuerdos. Me encantaron unos bellos pozavasos de Alfons Mucha y una reproducción en metal del tranvía de Praga. Evité la tentación de comprar algo y seguí subiendo hasta que llegué a una curva que llevaba al Castillo.
Divagaciones vitales por las calles de Praga
Aquella mañana regresé al Puente Carlos más temprano que el día anterior esperando encontrar menos turistas y lo logré. El puente estaba con poca gente. Volví a atravesarlo deteniéndome en sus figuras sufridas y enormes. Arriba mío volaban algunas gaviotas. El viento helado me golpeaba el rostro y el sol se asomaba a ratos.
Entre las ciudades Nueva y Vieja: Praga bajo el sol
Aquella mañana decidí despertar más tarde. Salí del hotel a eso de las 10 de la mañana y me dirigí a la plaza Wenseslao.
Luego de tres días de recorrer Praga a plena luz, llegó el momento de salir de noche. La República Checa es conocida por su afición a la cerveza, así que dormí una siesta y salí a comprobarlo por mí mismo.
Remedos de otros tiempos: Biblioteca barroca y torre astronómica
Mi último día en Praga desperté tarde y con resaca. Me levanté para desayunar y me volví a acostar. Descansé hasta pasado el medio día, me levanté y tomé nuevamente el tranvía hasta la altura del Puente Carlos. Esta vez mi objetivo era visitar el Klementinum y su Biblioteca Barroca. Luego de dar un par de vueltas de más fui a dar con la que fuera una universidad jesuita hace años atrás y donde actualmente se ubica una gran biblioteca.
Adiós Praga
Mis seis días en Praga pasaron muy rápido y fueron reconfortantes. Descubrí una ciudad hermosa, llena de recovecos mágicos: castillos, torres, puentes con figuras misteriosas, alquimistas, biblioteca barroca y torre astronómica.
Tras casi un día y medio de viaje desde Santiago, finalmente llegué a Praga. En el camino quedó mi mochila, las preocupaciones y los placeres de la vida cotidiana en Valparaíso. Se fue abriendo el universo del viaje con todo ese tiempo distinto, cargado de presente y experiencias nuevas.
Un vistazo a la Ciudad Vieja y a dormir
Con más de 36 horas de viaje en el cuerpo y sin equipaje llegué a Praga. Luego de descansar un poco en la habitación del hotel tomé un tranvía hasta Václavské Námestí. Partí caminando hacia la Plaza Vieja, pero al par de cuadras presentí que no iba bien. Volví al punto de partida y busqué una calle que tuviera mayor presencia de gente circulando. Llegué a la altura de la Plaza Wenceslao, y continué por ahí.
El puente de las 30 estatuas
Le pregunté a la recepcionista del hotel cómo llegar al Puente Carlos. “Tomas el tranvía 9 y te bajas en ocho paraderos más”. Le compré dos pases de 30 minutos para el tranvía (24 coronas checas) y cambié 50 euros (Por 1.200 coronas checas).
Del Puente Carlos a la Iglesia San Nicolás
Tomé el tranvía hasta un par de cuadras antes del puente Carlos. La mañana estaba nublada y corría un viento helado por la rivera del Moldava. A pesar del frío, caminé a paso lento disfrutando de la vista al río y el omnipresente castillo de Praga.
Una vuelta por el Castillo de Praga
Salí del bar en Malá Strana y me encaminé a la calle Neruda, en honor de un poeta checo que si no me equivoco fue el que tomó como referencia Neftalí Reyes al momento de crear su seudónimo: Pablo Neruda. La calle era bella y con muchas tiendas de joyas, juguetes tradicionales y recuerdos. Me encantaron unos bellos pozavasos de Alfons Mucha y una reproducción en metal del tranvía de Praga. Evité la tentación de comprar algo y seguí subiendo hasta que llegué a una curva que llevaba al Castillo.
Divagaciones vitales por las calles de Praga
Aquella mañana regresé al Puente Carlos más temprano que el día anterior esperando encontrar menos turistas y lo logré. El puente estaba con poca gente. Volví a atravesarlo deteniéndome en sus figuras sufridas y enormes. Arriba mío volaban algunas gaviotas. El viento helado me golpeaba el rostro y el sol se asomaba a ratos.
Entre las ciudades Nueva y Vieja: Praga bajo el sol
Aquella mañana decidí despertar más tarde. Salí del hotel a eso de las 10 de la mañana y me dirigí a la plaza Wenseslao.
Luego de tres días de recorrer Praga a plena luz, llegó el momento de salir de noche. La República Checa es conocida por su afición a la cerveza, así que dormí una siesta y salí a comprobarlo por mí mismo.
Remedos de otros tiempos: Biblioteca barroca y torre astronómica
Mi último día en Praga desperté tarde y con resaca. Me levanté para desayunar y me volví a acostar. Descansé hasta pasado el medio día, me levanté y tomé nuevamente el tranvía hasta la altura del Puente Carlos. Esta vez mi objetivo era visitar el Klementinum y su Biblioteca Barroca. Luego de dar un par de vueltas de más fui a dar con la que fuera una universidad jesuita hace años atrás y donde actualmente se ubica una gran biblioteca.
Adiós Praga
Mis seis días en Praga pasaron muy rápido y fueron reconfortantes. Descubrí una ciudad hermosa, llena de recovecos mágicos: castillos, torres, puentes con figuras misteriosas, alquimistas, biblioteca barroca y torre astronómica.
viernes, 29 de junio de 2018
Adiós Praga
Mis seis días en Praga pasaron muy rápido y fueron reconfortantes. Descubrí una ciudad hermosa, llena de recovecos mágicos: castillos, torres, puentes con figuras misteriosas, alquimistas, biblioteca barroca y torre astronómica.
martes, 5 de junio de 2018
El puente de las 30 estatuas
Le pregunté a la recepcionista del hotel cómo llegar al Puente Carlos. “Tomas el tranvía 9 y te bajas en ocho paraderos más”. Le compré dos pases de 30 minutos para el tranvía (24 coronas checas) y cambié 50 euros (Por 1.200 coronas checas).
domingo, 13 de mayo de 2018
Remedos de otros tiempos: Biblioteca barroca y torre astronómica
Mi último día en Praga desperté tarde y con resaca. Me levanté para desayunar y me volví a acostar. Descansé hasta pasado el medio día, me levanté y tomé nuevamente el tranvía hasta la altura del Puente Carlos. Esta vez mi objetivo era visitar el Klementinum y su Biblioteca Barroca. Luego de dar un par de vueltas de más fui a dar con la que fuera una universidad jesuita hace años atrás y donde actualmente se ubica una gran biblioteca.
sábado, 5 de mayo de 2018
Praga: Fotografías al anochecer
Cuando se acerca la noche Praga adquiere un aire más mágico que durante el día. Las siluetas del castillo, las iglesias y sus tétricas estatuas se dibujan contra el cielo de azul oscuro y dan la impresión de estar dentro de una obra de teatro o el escenario de un cuento clásico a punto de comenzar.
martes, 1 de mayo de 2018
De copas en Praga
Luego de tres días de recorrer Praga a plena luz, llegó el momento de salir de noche. La República Checa es conocida por su afición a la cerveza, así que dormí una siesta y salí a comprobarlo por mí mismo.
domingo, 22 de abril de 2018
Entre las ciudades Nueva y Vieja: Praga bajo el sol
Aquella mañana decidí despertar más tarde. Salí del hotel a eso de las 10 de la mañana y me dirigí a la plaza Wenseslao.
Malá Strana
El barrio de Malá Strana fue habitado a partir de 1257 por pequeñas construcciones bajo el Castillo de Praga. Durante la Edad Media, este fue el lugar más utilizado por las colonias alemanas establecidas en Praga. Por su cercanía al castillo, fue habitado principalmente por nobles, más que por burgueses, los que se instalaban al otro lado del río.
sábado, 14 de abril de 2018
Divagaciones vitales por las calles de Praga
Aquella mañana regresé al Puente Carlos más temprano que el día anterior esperando encontrar menos turistas y lo logré. El puente estaba con poca gente. Volví a atravesarlo deteniéndome en sus figuras sufridas y enormes. Arriba mío volaban algunas gaviotas. El viento helado me golpeaba el rostro y el sol se asomaba a ratos.
miércoles, 11 de abril de 2018
El Barrio del Castillo: Hradcany
El Castillo de Praga es uno de los más grandes del mundo y fue mandado construir en el siglo IX por el príncipe Borivoj. Pasarían un par de siglos para que surgiera a su alrededor el barrio Hradcany, también conocido como Barrio del Castillo. Un hermoso sector para pasear y disfrutar un poco la soledad, algo esquiva con las aglomeraciones de turistas que se producen en Praga.
viernes, 30 de marzo de 2018
Una vuelta por el Castillo de Praga
Salí del bar en Malá Strana y me encaminé a la calle Neruda, en honor de un poeta checo que si no me equivoco fue el que tomó como referencia Neftalí Reyes al momento de crear su seudónimo: Pablo Neruda. La calle era bella y con muchas tiendas de joyas, juguetes tradicionales y recuerdos. Me encantaron unos bellos pozavasos de Alfons Mucha y una reproducción en metal del tranvía de Praga. Evité la tentación de comprar algo y seguí subiendo hasta que llegué a una curva que llevaba al Castillo.
miércoles, 28 de marzo de 2018
Iglesia de San Nicolás
La iglesia de San Nicolás se comenzó a construir en 1673 por requerimiento de los jesuitas, ofició misas desde 1711 y fue finalizada en 1752. Es considerada la construcción barroca más bella de Praga, se ubica en el barrio Malá Strana y desde su cúpula se accede a una hermosa vista de la ciudad. En su interior cuenta con preciosas pinturas y esculturas que la decoran por completo.
viernes, 23 de marzo de 2018
Del Puente Carlos a la Iglesia San Nicolás
Tomé el tranvía hasta un par de cuadras antes del puente Carlos. La mañana estaba nublada y corría un viento helado por la rivera del Moldava. A pesar del frío, caminé a paso lento disfrutando de la vista al río y el omnipresente castillo de Praga.
viernes, 16 de marzo de 2018
Un vistazo a la Ciudad Vieja y a dormir
Con más de 36 horas de viaje en el cuerpo y sin equipaje llegué a Praga. Luego de descansar un poco en la habitación del hotel tomé un tranvía hasta Václavské Námestí. Partí caminando hacia la Plaza Vieja, pero al par de cuadras presentí que no iba bien. Volví al punto de partida y busqué una calle que tuviera mayor presencia de gente circulando. Llegué a la altura de la Plaza Wenceslao, y continué por ahí.
miércoles, 14 de marzo de 2018
El Castillo de Praga
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