sábado, 3 de marzo de 2018

Periodismo y viajes: Una raíz común


Faltaban veinte minutos para aterrizar en Londres cuando se me vino a la cabeza por qué decidí estudiar periodismo al salir del colegio. El avión tenía un poco de turbulencia y yo estaba en el baño. Me lavé la cara y sonreí al verme en el espejo. Estaba feliz.



Londres #Inglaterra
Londres, Inglaterra 

Entonces recordé el motivo: Estudié periodismo para entender como funcionaba el extraño mundo en el que me tocó nacer. Revisando la malla de la carrera vi que tenía historia, economía, sociología y antropología. Jamás estudié periodismo para ejercer como periodista (O como la idea que se tenía de los periodistas en Chile a fines del siglo XX). Yo quería entender el mundo, ese era mi objetivo.

Y ese sigue siendo mi objetivo hoy. Por eso es que no dejo de viajar, ni de leer, ni de caminar. Todavía intento entender o al menos asimilar la maravillosa vida social que me rodea y que trato de capturar a través notas y fotografías.

Por eso estaba ahí, en ese baño de avión que se sacudía un poco antes de llegar a Europa. Por eso elegí la bella profesión del periodismo. Por eso tenía en mi mochila los libros de Praga, Estambul, Amsterdam, Berlín y Londres.

Estambul #Turquía
Estambul, Turquía
Como nunca he terminado de entender el mundo y el tiempo en el que vivimos, tampoco he perdido la capacidad de sorprenderme ante la diversas de culturas que habitan la tierra. Todavía siquiera logro entender la idiosincracia de mi país, que nunca deja de captar mi atención. Por eso sigo viajando y por eso confirmé que elegí el oficio correcto. Aquel que funciona en base a preguntas más que a respuestas definitivas.

Volví a mi asiento, ajusté el cinturón y me dispuse a aterrizar por primera vez en la ciudad de Londres. Ejericiendo el periodismo a mi manera, jugando al cronista, jugando al viajero. Disfrutando la vida y dejando un registro de esa bella experiencia.

Londres #Inglaterra
Hernán Castro Dávila
26 de enero del 2018