viernes, 29 de junio de 2018

Adiós Praga



Mis seis días en Praga pasaron muy rápido y fueron reconfortantes. Descubrí una ciudad hermosa, llena de recovecos mágicos: castillos, torres, puentes con figuras misteriosas, alquimistas, biblioteca barroca y torre astronómica.


Praga me recordó que nuestra existencia puede adquirir un aire mágico y que solo depende de nuestros sueños y la persistencia que pongamos en ellos para cumplirlos. Evitando a de lugar que se transformen en pesadillas. Porque la línea que separa los sueños de las pesadillas es muy estrecha y eso lo recordó magistralmente Kafka o el peso de la Unión Soviética sobre la República Checa.

Que los sueños no se transformen en pesadilla. Que recordemos nuestras historias para no volver a cometer los mismos errores de antaño y no dejar de sorprendernos a nosotros mismos.

En la sociedad de la información pareciera que está todo dado, pero no es así. Todavía hay mucho por hacer para nosotros y las futuras generaciones. Uno de los requerimientos más urgentes es la búsqueda de sentido.

Entender que la ciencia nació de la alquimia o que los estados modernos son hijos putativos de esos reinos de un país muy muy lejano nos ayudan a quitarle el gris al mundo cotidiano. Si entendemos mejor de donde venimos, quizá podamos darle un curso más positivo hacia donde vamos.

Por eso Praga me encantó, porque fue encontrar la magia de la urbe y la ciencia contemporánea en su pasado más lejano. Por eso me encanta viajar. Porque me permite sentir el mundo de una forma distinta, hacer calzar las piezas de este puzzle en tres dimensiones que es nuestra vida contemporánea. En definitiva, construir mi propio credo, en un mundo donde ni la razón, ni la religión, ni la política son capaces de entregar las respuestas precisas para alcanzar la felicidad.

De ahí la importancia de entender la vida como un viaje, donde destinos como Praga, Cusco, Florencia y Valparaíso son lugares que no podemos dejar de buscar para conocernos más a nosotros mismos y nuestra aproximación a la vida en la ciudad.

Puente Carlos
Hernán Castro Dávila
3 de febrero del 2018
Estambul, Turquía