miércoles, 13 de julio de 2016

Murales que alegran la vida del barrio


Entre tantas noticias trágicas que enlutan a Valparaíso (incendios dantescos, explosiones sorpresivas, tiendas que desaparecen y vagabundos que se multiplican) y las malas desiciones administrativas (Mall Barón, Terminal 2, proliferación de edificios en altura y un cerro Concepción que dejó de ser barrio para volverse tienda al aire libre), hay una iniciativa que está generando reacciones positivas.

Me refiero a la idea de pintar grandes murales en áreas residenciales de los cerros Lecheros y Larraín. Y cuando digo reacciones positivas, no estoy pensando en la afluencia de turistas ni el aumento del comercio. Estoy pensando en el orgullo de los vecinos de estos barrios, quienes con una sonrisa en el rostro ven como esos grandes bloques de concreto se transformaron en lienzos donde grafiteros destacados de Chile y el extranjero plasmaron coloridas obras de arte.

Cerro Barón #Valparaíso #Chile

A las formas únicas de estos conjuntos arquitectónicos de mediados del siglo XX, cuyas estructuras siguen las pendientes de los cerros, se sumó la magia y el color de estos murales en gran formato. Estas obras hoy alegran la vida cotidiana de sus habitantes, esa que sucede entre el hogar y el almacén de la esquina, donde el empleado compra el pan batido y las paltas para la once de todos los días; en el trayecto diario de los niños a la escuela o que la vecina distingue en forma distraída mientras tiende la ropa en el balcón.

Cerro Barón #Valparaíso #Chile

Me sucedió a mí, cuando bajaba por avenida Portales la mañana de un sábado rumbo a la feria de la avenida Argentina. Un poco antes del ascensor Barón levanté la mirada y me encontré con este colorido conjunto residencial donde destacaban murales con distintas temáticas. Casi a la altura del Jumbo doblé a la izquierda y cruce la calle. Fui en busca de estas obras.

Cerro Barón #Valparaíso #Chile

Subí una escalera de piedra y entré a la población Zenteno del cerro Lecheros. Tras varios peldaños me di vuelta y me encontré con una bella representación nocturna de la bahía de Valparaíso y, más atrás, la bahía de Valparaíso propiamente tal, enmarcada por una casa derruida tras un incendio, la avenida Diego Portales y el ascensor Barón.

Cerro Barón #Valparaíso #Chile

Cerro Lecheros #Valparaíso #Chile

Cerro Lecheros #Valparaíso #Chile

Seguí subiendo y aparecieron nuevas obras en gran formato, adornando la cara sin ventanas de los departamentos: Un hombre sosteniendo un bote, el rostro de un pescador, la figura de un buzo y un lechero sobre una mula. Estos gigantes de colores observaban desde la altura, mientras los vecinos se asomaban por las ventanas o circulaban por las escaleras de la población. Me senté en la parte superior del complejo, respiré profundo y disfruté del espectáculo.

Meses atrás una experiencia similar se realizó en el cerro Larraín. Creo que este tipo de iniciativas pone en valor conjuntos arquitectónicos que antes pasaban desapercibidos en la vida cotidiana de los porteños, aprovechando la forma especial de estas construcciones y el telón de fondo que ofrece la ciudad y la bahía de Valparaíso.

Rodeé la población Zenteno y descendí por la calle Lecheros hasta el barrio Almendral. Un poco antes de llegar a la feria desvié la mirada a la izquierda y pude apreciar los murales del cerro Larraín. Saqué las bolsas de mi mochila y me sumergí entre los puestos de la feria. La vida cotidiana debía continuar.

Valparaíso, 20 de junio del 2016

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